sábado, 17 de octubre de 2015

Laberintia

Josep Otón me ha dado a conocer el mito original del laberinto del Minotauro. https://es.m.wikipedia.org/wiki/Minotauro.
Me ha sorprendido y disfruto mucho poniendo nombre a cada elemento del mito llevándolos a mi realidad.
El laberinto es mi interioridad, los caminos que tomo, mis decisiones (importantes y decisivas o no), los momentos en que me siento perdido y no sé por dónde tirar. Es la brújula interior que me orienta. Conocer mi interioridad me ayuda  a saber qué cosas me gustan, qué quiero hacer, qué vida quiero llevar sin dejarme arrastrar. Es la vida y el universo. El caos, la realidad. El máximo orden en aparente desorden. 
Teseo es valentía, orden y civilización. Enviado por su padre el dios Zeus para acabar con el peligroso Minotauro. A muchos nos ha recordado a Jesucristo. ¿No hay cierto paralelismo?
El Minotauro es caos, muerte, amenaza, miedo, monstruo, mito. Horrible mezcla de hombre y toro desterrado al laberinto, donde habita comiendo seres humanos. ¿No es imagen y semejanza del diablo?
Ariadna es salvación, esperanza, inteligencia, luz, conciencia, guía, maestra, amor. Me recuerda a la Virgen María. No puedo evitarlo. 
Mientras escucho a Josep y tomo apuntes mi memoria juguetea en mi interior recordando momentos de decisiones importantes que han marcado mi vida, las veces en que el Minotauro me ha asustado y me ha hecho retroceder o esconderme en un rincón. Se me vienen a la mente momentos donde Teseo vence al mal dentro de mí, y cuando Ariadna me anima y me guía cuando me siento desesperanzado, cohibido, inmóvil, en la oscuridad. 

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